viernes, 1 de noviembre de 2019

Radiografía con autocracia al fondo


Los jóvenes de las acampadas catalanas lo dicen claro: el estado español genera cada vez más descontento entre los jóvenes con sentencias como la del 1-O, la de Altsasu, la Reforma Laboral o la Ley Mordaza.
El PSOE de Iván Redondo contaba con poder aplicar otro 155 antes de las elecciones y se ha encontrado con una respuesta popular estilo chalecos amarillos que ha desbordado a instituciones y asociaciones procesistas catalanas. De hecho, jugada genial, los bloques tienden ahora a equipararse demoscópicamente camino al 10-N. Tal y como avancé este verano, la jugada del PSOE hacia nuevas elecciones pretendía restaurar el bipartidismo, y helo aquí. Iglesias tiene razón cuando insiste en que tratarán de reeditar el pacto abstencionista entre PSOE y PP, en vista de que C´s apenas lucha ya para sobrevivir, tras su estruendosa desobediencia al IBEX35, como Frankenstein desatado contra el creador y luego enterrado por PRISA y el resto de prensa conservadora.
Y Cataluña suele ir por delante del resto del territorio. Sufrió primero los recortes del Govern de Mas, quien tuvo que salir en helicóptero del Parlament entonces, y la represión policial y pelotas de goma al ojo que se extenderían en los años de plomo españoles poscrisis. 
Ahora toma las calles de nuevo en un 15M menos comeflores, protagonizado por los nuevos y descreídos jóvenes, anticipo de lo que le queda al resto de la maltratada juventud española por hacer una vez la recesión y los recortes, mochilas austriacas del PSOE y otras lindezas se instalen por aquí.
Avisé de esto hace muchos meses. Avisé a mis tutorandos en Septiembre de lo que iba a ocurrir en Cataluña tras la sentencia. Y se van cumpliendo mis vaticinios sobre las nuevas generaciones precarias que acceden, o ni siquiera lo logran, al esclavista mercado laboral español. 
Y el PSOE se declara unionista y federalista sin solución de continuidad de un día para otro, según en qué territorios hable, a la vista de todos. Y se vuelve a acordar en su programa por enésima vez de los pactos franquistas con el Vaticano. 
Y los múltiplemente chuleados españoles siguen corriendo a votar bipartidismo neoliberal.
Iglesias, para mi gusto en exceso servil hacia el PSOE hasta hoy, deberá subrayar en el debate a cinco que es el único partido que propone "recortes por arriba" frente a la política de recortes que preparan los otros cuatro, en las combinaciones que sea. Persisten en no exhumar a Franco de grandes empresas y bancos, Iglesia, Judicatura y cuerpos de represión del Estado. 
Ya se encargó culpablemente el gobierno en emitir un comunicado en inglés sobre la alta calidad en derechos y libertades de la democracia española. Muy creíble mientras la policía atropellaba y sacaba ojos el primer día de manifestaciones que empezaron siendo tensas, pero pacíficas. Pero se trata siempre de que esto último se tuerza en nuestra democracia a raudales, cómo no. Esta vez no se encontraron abuelas como durante el pacífico 1-O de la performance de referéndum, sino a los nietos cabreados -han dictado estos días las redes sociales catalanas. 
Es lo que tiene la represión, lo que se buscaba para equipararlos al terrorismo, el tic preferido de la jurisprudencia fascista del enemigo. Lo que ocurre en España, en fin, es que crece el apoyo popular a la autocracia, qué le vamos a hacer. Los votantes son sabios.