miércoles, 28 de marzo de 2018

Venenos como libros abiertos


Envenenada pregunta retórica: supongamos que los rusos no son idiotas, y que tenían millones de formas distintas de asesinar que con un raro veneno de fabricación originalmente soviética que implicaría la aquiescencia directa del propio Putin.
El inventor de aquel veneno, hoy jubilado, afirma en una entrevista que poder determinar que se trataba de ese veneno significa que se cuenta con su huella, y por tanto con la capacidad de fabricarlo en cualquier laboratorio avanzado europeo, americano, israelí.
¿Les suena a estupidez de Putin, que cuando sí envenenaba periodistas en Gran Bretaña con polonio radiactivo, en cambio, salía de rositas?
¿O más bien a agencias secretas interesadas en exacerbar una peligrosa Guerra Fría, y que nos toman a nosotros por idiotas con razón, tras más de un siglo de prensa e información libre en nuestras democracias, con Facebook et al. como últimos logros exponenciales de nuestras sociedades abiertas, pero en canal...?
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