lunes, 12 de agosto de 2013

Paz




Los territorios al parecer andaban demasiado ocupados como para inmiscuirse en una nueva farsa de negociación de paz.







Políticas populares




Una Iniciativa Legislativa Popular demanda guillotinas en todas las plazas, en su momento ocupadas y celebradas por el pacífico 15-M, para ajustar cuentas con los responsables, y recibe el rechazo de todos los grupos en el Congreso excepto del movimiento populista antipolítico que se abstiene. Las consiguientes protestas en la calle activan el dispositivo represivo y hacen buenos los millones invertidos en material antidisturbios, en un nuevo éxito del gobierno. 







El comisario




El señor comisario europeo eleva su sueldo y dietas a niveles mastodónticos para compensar el enorme stress del cargo, porque cumplir el papel de vocero de la deflación salarial para los ya devaluados, o en general saber que él y los suyos quedarán para la Historia como los responsables políticos de la destrucción europea, lo merece.  







Intrusismo




¿Filología? ¿Filosofía? ¿Y de qué piensas vivir, del aire…?
No, padre, le había contestado muy serio: De eso ya viven los meteorólogos…
Claro, reía ella con ganas unos años más tarde cuando se lo contó, Lo hubieran considerado intrusismo…








Videoclip




Huelen la sangre y especulan en manada hasta doblegar países enteros y enterrarles fósilmente la sonrisa a sus gentes en el cieno, siguiendo la estela del mítico Soros que llegó a tumbar al dragón de la libra a golpe de apuestas. Luego las sonrisillas malvadas y ebrias de videoconferencia, los martinis exclusivos entre el top de señoritas de compañía danzando el dulce balanceo del yate, quizás cientos de miles de euros tirados alegremente en los casinos vips en juergas de amigotes: porque luego no saben vivir fuera de su propio videoclip de distinción, para que el resto se conforme con soñarlo. 







Bancos de nieve




Pero ninguna equiparable a cuando aquel directivo se jactaba de haberse sacado del culo la cifra de 7.000 millones como rescate a su banco, con lo que sumió al Estado en un agujero que finalmente sobrepasó los 30.000. Aun así tímido en comparación con el enorme boquete anal que debió de extendérsele como una llanura, según narran los testigos auriculares de los lavabos que escucharon sus risas y aquellos desagradables chasquidos metálicos. Lo que no les resultó nada sospechoso en un banco habitualmente nevado, que albergaba en sus sótanos suficiente material financiero radiactivo como para provocarle al país una larga glaciación de humanidad para los restos, en medio de las carcajadas. Porque todo esto se podía leer aquellos días en cualquiera de los periódicos viejos que resguardaban a tantos de la ola polar de aquel crudo invierno, sobre los bancos nevados del parque de pasivos y demás desechos tóxicos.