domingo, 17 de noviembre de 2013

Galán





Galán de Iberdrola no es precisamente ningún sol, pero ningún factor de protección solar nos protegerá nunca de él ni de sus pares. Del sol que nunca se pone ¿quién podría esconderse?, decía Heráclito cuyo paradójico sobrenombre era el oscuro. Este Galán de cine de terror y secuaces nos estafan con la factura, les tapamos sus agujeros con ayudas y exenciones impositivas cobradas al precio del bienestar mayoritario, y además fuerzan al gobierno a penalizar impositivamente a cuantos se abastezcan de sol, hasta que les golpee como si fueran rayos y centellas. En una epifanía solar Galán nos descubre que son las subvenciones públicas las que han elevado la deuda pública de sus cuitas privadas al monto total del PIB, reafirmándonos en que la ayuda a los desfavorecidos es un brindis al sol que solo serviría para eclipsar sus radiantes beneficios. De ese sol ¿quién podría esconderse…?










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