sábado, 31 de agosto de 2013

Metafísica I



¿Por qué este mundo…?, clamó el meditativo encaramado a las cimas de la LSD, a la espera del acuse de recibo de su monótono eco. Y entonces el mundo resonó antrópicamente, encarándole la indisimulada ingratitud que alienta siempre en la pregunta, que pregona su incombustible lógica autoinconsciente: ¿Cómo si no ibas a estar ahí planteándolo...? 










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