sábado, 27 de julio de 2013

Illuminati





Los Illuminati actúan en la oscuridad. Los de la banca vaticana blanqueaban bajo casulla papal ingentes sumas de dinero negro, lo desviaban, distraían o evadían milagrosamente; y luego se divertían financiando best-sellers estúpidos o páginas webs para gente impresionable. La propuesta del veneno no prosperó en la última conjura en los sótanos de Castelgandolfo, ni tampoco querían más ahorcados por los puentes. Decenas de miles de cirios rezaban la callada noche, mientras la cúpula refulgía de Dios misterioso. Una espectacular performance milenarista cuyo ilusionismo nada tenía que envidiar a las grandes superproducciones cinematográficas, ni a las campañas electorales estadounidenses. Solo que el poderío espiritual de sus jerarquías angelicales resultaba inconmensurable con ninguna maquinaria militar y tecnológica.






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