sábado, 27 de julio de 2013

La batalla final



Imaginamos aquellas batallas cósmicas entre los dioses casi lanzándose mundos a la cara, o al menos montañas y ríos enteros con todo su cauce. Hoy el héroe y el villano terrorista enfurecidos y plenamente concentrados en el rival, en pleno intercambio final de golpes miméticos de la película, hacen de pequeños dioses que arrojan misiles a terceros, o quizás solo descarrilan vagones enteros llenos de gente, o generan a su paso terribles accidentes múltiples de tráfico, cuando no se conforman con arramblar con gente o puestos de venta callejeros, en virtud de una tecnología que viene a sustituir a la antigua magia como indistinguibles, que decía A. C. Clarke. De un poderío que exponencia de un soplo las sobrantes víctimas humanas y las amontona fuera de foco, mero trasfondo inútil de las épicas luchas divinas.
Un tríptico bullente de El Bosco.




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